Problemas cotidianos. Soluciones simples.

Ser ama de casa implica un reto de naturaleza diversa…

Días de mal cabello

1 comentario

Disculpe usted, estimada lectora o estimado lector, que llegó hasta este artículo atraíd@ simplemente por el título: le ofrezco mis más sinceras disculpas, en caso de que así sea, porque lo que me propongo tratar aquí no es el tema de los “días de mal cabello”, sino más bien lo opuesto.

Vivimos quejándonos de esos días en los que nuestra cabellera sencillamente no hace lo que le pedimos, lo que queremos, lo que le exigimos duramente con cepillos y herramientas de calor. De los mil y un productos que hay que comprar (o que los comerciales dicen que hay que comprar) para que ese, nuestro cabello genética, y a veces también diabólicamente, determinado, se vea como nos gusta o “como debe verse”.

Sucede que sí, efectivamente, los días de mal cabello suelen ser los más, para muchos de nosotr@s.

No falta quién, con Biblia en mano, nos oiga quejar y nos aleccione diciendo que “hay quienes no tienen ni eso”, quienes están peor que uno, con enfermedades que hacen perder el cabello o que lo arruinan…

De acuerdo. Hay suerte en tener al menos cabello en la cabeza. Pero ¿no podría al menos portarse bien nuestro cabello, ya que ha decidido permanecer allí, alimentándose de nuestros nutrientes, durmiendo en nuestras almohadas y escurriendo el presupuesto?

Pero hoy no escribo para quejarme por esos numerosos días de mal cabello que me han tocado en mi vida, ni siquiera para quejarme por los de esta semana…

Hoy planeo celebrar mi día de buen cabello.

¡Sí!!!!!! Luego de diez días de haber mutilado gravemente mi cabello (o mejor dicho, de haber permitido al peluquero que lo hiciera), hoy me levanté de la cama, me bañé, me vestí, me cepillé y eso fue todo.

Hoy no lavé mi cabello, no lo acondicioné, no lo sequé, ni lo planché, ni pretendí hacer un peinado con lo que queda de él para disimular algún mechón desobediente. Hoy no usé serum, ni protector térmico, ni me quedó la forma de la almohada marcada en la parte de atrás de la cabeza.

Hoy no. Hoy invertí en mi cabello cero dinero y como dos minutos de cepillado, nada más.

Hoy, sin lugar a dudas, estoy teniendo un día de buen cabello, luego de diez tristes días de verme al espejo y querer correr al salón a que me devuelvan lo que me quitaron.

Tal vez parece poco si uno lo piensa bien, considerando esa relación de 9 a 1. Pero para mí, es una señal deliciosa e inequívoca de que las cosas “diferentes” que he estado haciendo con mi pobre pelito, están dando resultados. Vamos por buen camino, mi cabello y yo.

Entonces, para celebrar, decidí que, a partir de hoy, cada miércoles va a ser mi “día de masaje con yogur”.  🙂

Anuncios

Un pensamiento en “Días de mal cabello

¡Tu opinión me interesa! Comenta aquí...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s