Problemas cotidianos. Soluciones simples.

Ser ama de casa implica un reto de naturaleza diversa…

Mi cabello y las plantas

4 comentarios

En este proceso que he seguido, desde que comencé mi “proyecto cabello”, ocurrió algo lindo de comentar… Y es justo lo que me propongo hacer a continuación.  🙂

A pesar de ser una ama de casa “consolidada”, en el tiempo que he estado encargándome exclusivamente de mi hogar, he tenido poco tiempo para dedicarme a cultivar un jardín. Primero porque Alonso estaba demasiado pequeño y me requería todo el día, luego porque estuve estudiando medio tiempo, luego vino la mudanza… Cosas y cosas. Mis manos han estado muy ocupadas.

Además, sería justo decir que no soy una fanática de las plantas, tampoco… Mi madre solía tener una enorme colección, y dedicaba tardes enteras, esfuerzos y enojos a ello. A mí me parecían todas ellas “casi lo mismo”. No es que no me guste lo verde. Al contrario, soy amante de lo natural. Pero no le veía sentido a dedicar tanto tiempo a “eso”.

Sucedió que tomé la decisión de recuperar mi cabello del estado lamentable en el que quedó luego de que la “peluquera maldita” lo destruyera en enero.

De ahí salté a buscar en internet remedios para evitar teñirme.

De ahí salté a la henna, que era una opción natural, para hacer lo mismo que tanto me gustaba (cambiar el color de mi cabello) pero sin dañarlo ni abonarme un cáncer. Quería saber cómo usarla, dónde comprarla, etc.

Y en esa búsqueda, encontré un blog maravilloso, en el que había una colección de secretos naturales para cuidar el cabello… De pronto me cuestioné porqué, si siempre me han gustado las cosas naturales, nunca pensé antes en optar por opciones menos dañinas para cuidar mi cabello.

Es así cómo, buscando opciones naturales y económicas para cuidar mi cabello, llegué a la conclusión de que, el camino más sencillo para hacerme con los productos naturales que necesitaba mi cabello, era tener aquí mismo en casa las plantas medicinales que pudiera.

Empecé con una de romero, luego vinieron la albahaca (más para comer que para usos cosméticos 😉 ) y la salvia. Una amiga se enteró de mi “cruzada” y me regaló orégano, apio y una estaca de rosa, que ambas esperamos ver florecer…

Otras personas de mi familia, hicieron el favor de regalarme tallos y hojitas de plantas no medicinales que tenían en sus propias casas, también con la esperanza de que logren sobrevivir aquí en mi casa y se hagan grandes y fuertes.

Así, en el proceso de dejar crecer mi cabello, sin querer y queriendo, también me he comenzado a dedicarme a otras “cosas” que también crecen, se embellecen o se afean a partir de mis cuidados.

Ellas son las que me están manteniendo la ilusión en este momento.

Son las que me ayudan a tener paciencia con mi cabello, ya que cuando mi instinto me indica que algo no anda bien o que ellas no están a gusto en algún sitio, hago pequeños cambios y espero resultados. Lo mismo me toca hacer con el cabello: seguir mi instinto, cambiar un poco, esperar resultados.

También son las que me distraen y me devuelven la esperanza en que mi paciencia rendirá frutos: cuando menos me lo espero, una mañana, me levanto y descubro una nueva flor, o una hojita que consiguió echar raíces y hace su mejor esfuerzo por convertise en una verdadera planta. Entonces sonrío un momento, y pienso en las cosas maravillosas que todavía tenemos a nuestro alcance en este hermoso planeta, tan maltratado por nuestras malas acciones.

A fin de cuentas, una de las cosas buenas que tiene el hecho de ser una ama de casa, es que una puede dedicar tiempo a este tipo de cosas, y disfrutar de esos pequeños milagros cotidianos, como el que he visto ocurrir en mi hermosa albahaca, y el que también espero y deseo que ocurra en mi cabello.  🙂

Anuncios

4 pensamientos en “Mi cabello y las plantas

  1. Pingback: SE RECIBEN LOMBRICES | Problemas cotidianos. Soluciones simples

  2. Cual es el procedimiento que realizas para hacer esas infusiones???

    • Si se trata de una bolsita de té común y corriente, la preparo según las instrucciones de la caja. Luego dejo enfriar.

      Si es con plantas, recolecto un puño de hojitas, directamente de la maceta donde están sembradas. Las lavo, las pongo en una bolsita de tela, las machuco un poquito, las pongo en una taza y les echo encima el agua hirviendo. Tapo la taza, y la dejo enfriar.

  3. Pingback: Cuatro cosas que he aprendido de mi madre (y que me gustaría enseñarle a mi hijo) | Problemas cotidianos. Soluciones simples.

¡Tu opinión me interesa! Comenta aquí...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s