Problemas cotidianos. Soluciones simples.

Ser ama de casa implica un reto de naturaleza diversa…

Cuatro cosas que he aprendido de mi madre (y que me gustaría enseñarle a mi hijo)

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Un pequeño homenaje a mi madrecita, al acercarse la celebración del Día de la Madre…

Abuela y nieta

¿Por qué nos resultan tan importantes las enseñanzas de mamá?

En mi opinión, aquellas cosas que aprendemos de nuestros familiares más cercanos, y especialmente de nuestras madres, resultan trascendentales en nuestra vida porque mamá, además de enseñarnos la cotidianidad o las costumbres, nos adoctrina en valores.

Ciertamente, llega un día en la vida de cada quien, en el cual se encuentra en capacidad de “escoger” entre el cúmulo de enseñanzas que ha recibido, aquellas que considera que vale la pena conservar, y aquellas que puede desechar.

¿Cuáles se quedan y cuáles se van?

De nuevo, me inclino por pensar que se quedarán fuertemente arraigadas, aquellas lecciones que hayan tenido un mejor fundamento lógico y moral, y por lo tanto, nos resulten valiosas y dignas de trascender. Una enseñanza con un fundamento sólido, es quizá tan buena hoy como lo era hace cien años.

Esto es especialmente cierto, cuando nos convertimos en mamás también: queremos darle a nuestro hijo o hija, aquellas partes de nosotras mismas que consideramos de más importancia, aptas para el legado futuro de esas personitas de las que nos hacemos cargo cada día.

¿Cuáles son esas enseñanzas de mi mamá, que trato de hacer llegar a mi hijo?

Mi madre me enseñó un profundo amor y respeto por las cosas vivas. Siempre ha sido fanática de las plantas, como ya lo comenté en otra ocasión. Y aunque no le gustan mucho los animales, nos enseñó con su actitud a no maltratarlos, y a ser responsables con los que tuvimos en casa, como mascotas.

Igualmente, logró inculcar en mí una actitud dispuesta y despierta hacia las reparaciones de la casa: la regla era intentar hacer algo con las cosas rotas y dañadas, antes de desecharlas o llamar a alguien más para que las reparara. El basurero siempre ha sido para ella la última opción.

La tercera lección más valiosa que aprendí de ella, es la adaptabilidad… “No sé cómo llegar a ese lugar, nunca he ido.” “Hubo un cambio drástico aquí en casa.” “Voy a ser mamá.” ¿Quién dijo miedo??? De ella, aprendí que las cosas siempre cambian, y que depende de cada uno de nosotros enfrentar esa realidad y sobrevivir, o quedarnos con la cabeza escondida en un hueco, como tímidas avestruces.

Por último, pero no menos importante: mi madre me enseñó a amar los libros y la lectura. Me hizo descubrir en los libros, un mundo de fantasías, disfrute y aprendizaje, que me acompaña hasta el día de hoy, como un tatuaje que me define en mi cotidianidad. Los libros no son sólo para el que estudia, para el intelectual o el sabio. Son para todos y todas, y hay un libro para cada quien.

Desde aquí, un abrazo a mi mamita. Y una enorme felicitación a todas las mamás en su día.

¿Y ustedes? ¿Qué cosas valiosas aprendieron de su mamá, y tratan de inculcar a los más pequeñitos?

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