Problemas cotidianos. Soluciones simples.

Ser ama de casa implica un reto de naturaleza diversa…

¡Feliz aniversario (capilar)!

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Aniversario capilar

Hoy se cumple un año desde que me hice aquel trágico corte a la altura de los hombros, decidida a ver mi cabello crecer saludable después de ahí…

Tengo una tradición personal, que me imagino que otras personas también comparten: en cada cumpleaños, hago una pequeña reflexión, acerca de lo que han sido esos 365 días. Los logros, los fallos, la dirección en la que van las cosas…

Así que, como este es mi aniversario capilar, decidí hacer una reflexión parecida, con respecto a lo que ha sido mi proyecto de crecimiento del cabello durante estos doce largos meses. Obviamente, como en todo, he tenido buenos sucesos, y también malos momentos.

He aquí la pequeña lista de reflexiones acerca de esas cosas que estuvieron “bien”, “muy bien” o “excelente”, y de aquellas otras que no creo que voy a repetir o de las que aprendí algo al respecto. ¡Ojalá les entretenga!

Los “sí” y los “no” del cuidado capilar

Los “Sí”
Sí: cualquier cosa que sea capaz de simplificar los cuidados que le damos al cabello, es beneficiosa, porque si es fácil de hacer, será más sencillo crearnos un hábito al respecto.

Sí: aceite de coco y leche de coco. Esas dos cositas hicieron más por mi cabello y cuero cabelludo, que toda una colección de mascarillas, tratamientos y champús que he utilizado, (y toda una colección que nunca utilizaré 😉 ).

Sí: alimentación balanceada y vitaminas. El cabello es como una planta, así que importa más lo que le ponemos desde adentro, que lo que hacemos por fuera; del mismo modo que a la planta le importa más el agua, que una macetera decorada. “Bien alimentado”, el cabello no se caerá (al menos en condiciones normales). Y, si no se cae, crecerá.

Sí: mi tratamiento de Sábila de Bioland. Lo amo, y lo compraría de nuevo mil veces más.

Sí: experimentar. Para encontrar las “fórmulas mágicas” que harán a nuestro cabello lucir hermoso y sano, hace falta probar un par de cosas equivocadas, hasta encontrar la correcta. Sin embargo, no es bueno para el bolsillo salir a comprar muchas cosas, y es siempre importante tener moderación en los gastos que hacemos con el fin de experimentar. Unirse con familiares o amigas para adquirir ciertos productos y probarlos, resulta muy buena opción.

Sí: internet. Sí y mil veces sí. ¿Han escuchado decir que “todo está en internet”? Pues es cierto. Muchas de las cosas que probé en mi cabello y funcionaron, fueron compras que hice a partir de la opinión de otras personas que las habían utilizado con éxito, y compartían sus experiencias en la red. Esto fue así, en especial, en lo referente a plantas y ciertos recursos que tenemos frecuentemente en la cocina. Obviamente, hay situaciones para las que se necesita la consulta con un experto (como la ingesta de vitaminas), y no debemos evadirla.

Los “No”
No: lo que no sirve, que no estorbe. Encariñarnos con un cabello largo, que se encuentra maltratado, no tiene ningún sentido. Lo cortaría de nuevo, si fuera indispensable, aunque quizá no tan corto como hace un año.

No: caída, caspa o irritación/comezón. Antes que tener una cabellera larga, debemos pensar en nuestra salud. Los problemas del cuero cabelludo deben atenderse con prioridad. Esto implica, muchas veces, abandonar “productos maravillosos” que dejan el cabello muy lindo, pero hacen que nuestro cuero cabelludo se sienta a punto de llorar.

No: productos caros. El precio de un champú, acondicionador o tratamiento no dice nada acerca de su efectividad. Sin embargo, es un hecho indiscutible que hay productos mejores y peores. Lo ideal es no pagar por marcas, sino por resultados.

No: rechazar un producto a la primera. Nuestro cabello tiene “sus días” y su “personalidad”. Ningún cabello es igual. Por eso, hay que probar los productos y darles tiempo para ver si ofrecen resultados o no. Si ya lo hemos adquirido, lo menos que podemos hacer es intentar.

No: impacientarse. El cabello crece. A veces es difícil esperar a que lo haga. Pero crece. Es válido cuidar de él, pero si nos concentramos demasiado en “desear” que crezca, caemos en la frustración y la inconformidad con nuestra apariencia, y eso, obviamente, nos resta vida.

¿Y ustedes? ¿Cuáles son los “sí” y los “no” de su cabello?

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