Problemas cotidianos. Soluciones simples.

Ser ama de casa implica un reto de naturaleza diversa…

Hoy puede ser un gran día

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La felicidad no es un bloque completo. Está hecha de pequeños pedazos…

Hoy puede ser un gran día

¿Cuántas veces hemos cerrado un día, sintiendo que no hicimos nada valioso o que dejamos perder el tiempo? ¿Cuántas veces hemos empezado una mañana deseando que aquel fuera un día provechoso, y al llegar la hora de meternos en la cama, nos hemos lamentado por no haberlo conseguido?

Yo sí. Muchas veces. En especial desde que soy ama de casa. Supongo que debe ser otro de esos “riesgos laborales” que nos son inevitablemente propios…

Sin embargo, y hablando con justicia, he tenido días maravillosos también.

Así que, en determinado momento, me dediqué a observar las características de esos “días maravillosos”, con la finalidad de repetirlos lo más posible. Y, ¿saben qué? Al estudiarlos más de cerca, logré multiplicarlos, para mi propio beneficio, e indirectamente, también en beneficio de mi familia.

Si han leído hasta aquí, estarán pensando “¿Dónde se compran esos días maravillosos? ¡Yo también quiero unos para mí!!!”

La lección por aprender −la que yo he aprendido luego de muchos tropiezos, y creo que nos toca aprender a cada uno−, es que si queremos un cambio para mejor en nuestra rutina cotidiana, nos tocará fabricarlo con nuestras propias manos, a partir de ciertas herramientas.

Herramientas para fabricar un gran día

"Es un buen día para tener un buen día"

“Es un buen día para tener un buen día”

Estas que mencionaré, son sólo algunas herramientas que a mí me han funcionado, y las ofrezco aquí a modo de guía. Cada quien, a su estilo y medida, establecerá las suyas propias…

1-      Empezar el día con un plan.

Ya sea que tengamos todo fríamente calculado, o encontremos problemas con plantearnos metas cotidianas, la planificación puede hacer la diferencia.

Si ya tenemos un plan para el día, los revisaremos al iniciar la mañana y nos apegaremos a él. Cambiaremos lo que consideremos conveniente, según las circunstancias particulares de la jornada que vayamos a enfrentar. O bien, haremos un plan rápido, sólo para el día de hoy.

Lo importante es que, antes de dormir, el plan cumplido será también un motivo de felicitación para nosotras mismas, porque nos permitirá visualizar el “trabajo invisible” que hayamos hecho a lo largo de las horas.

(Acerca de cómo organizar nuestra agenda o hacer una planificación rápida para el día, pueden verse estos artículos).

2-      Dedicar 30 minutos, como mínimo, a hacer algo exclusivamente para nosotras.

Es complicado en ocasiones, pero no imposible. Separar entre media hora y una hora para hacer una actividad, cuya única finalidad sea nuestro propio bienestar, nos hace sentir en equilibrio, y nos dispone mejor a enfrentar las posibles dificultades de nuestro día.

¡OJO! No cuenta aquí el baño diario, que nos damos a toda prisa, mientras pensamos en la lista de compra y los niños tocan una y otra vez la puerta, para luego salir corriendo a vestirnos. Sólo cuenta si podemos convertir el baño en un momento de relajación y disfrute…

Por tratarse de un compromiso con nosotras mismas, el esfuerzo por conseguir ese espacio es nuestro (aunque tal vez debamos explicar a nuestra familia que ese es nuestro tiempo, para que lo comprendan y respeten). He conocido amas de casa que se levantan una hora antes que sus hijos, para poder tener esa exclusividad consigo mismas. Todo es cuestión de plantearnos qué es lo que queremos hacer, y buscar un momento apropiado para hacerlo.

3-      Vigilar nuestra reacción ante los momentos de estrés.

Muchas veces, las situaciones estresantes que se presentan en el día, no sólo representan ese momento de angustia concreto, sino que se convierten en pesadumbre a lo largo del día, porque no sabemos reaccionar de la mejor manera.

Hablamos, por ejemplo, del clásico caso del niño que hace una pataleta, nos pone los nervios de punta, y acabamos levantándole la voz. No sólo pasamos por el mal momento, durante esos cinco o diez minutos que dura el berrinche, sino que se crea una incómoda distancia con los pequeños, y un sentimiento de pesar que nos dura horas.

¡Alto! Un buen truco, es pensar en los momentos del día que normalmente logran sacarnos de nuestros cabales. Algunos son repetitivos, y por tanto, previsibles (Pedrito siempre llorará porque no quiere bañarse). Imaginemos la escena, y la reacción que nos gustaría tener ante ella (abrazamos a Pedrito, le hablamos mientras vamos hacia el baño). Cuando realmente se presente, intentaremos poner en práctica el “final de la historia” que visualizamos.

¡Lograr un resultado distinto frente a la misma situación, nos hará sentir de maravilla!

4-      Besar, abrazar, acariciar, agradecer y halagar.

El enojo y la frustración de un mal momento o un mal día, pueden bloquear nuestra capacidad de brindar afecto, aunque sea momentáneamente. Por eso, un excelente día debe incluir un esfuerzo de nuestra parte por “soltar” todo el amor que llevamos atrapado dentro, para que no nos incomode.

La sensación de reprimir nuestro cariño, puede llegar a ser tan asfixiante como el odio mismo, y echarnos a perder días completos. No lo guardemos, hay que dejarlo salir.

El beneficio agregado es que, por lo general, dar afecto y elogios, suele traernos afecto y elogios de regreso…

5-      Respetar los tiempos de comida.

La comida es el combustible de nuestro motor. No podemos pretender energía y buen ánimo sin comer. Hagamos la pausa, tomemos una buena comida, y continuemos con las tareas.

(Sobre alimentación, puede verse este artículo y este otro)

6-      Mantener contacto con amig@s y familiares.

Nuestros amigos y familiares nos recuerdan quiénes somos y de dónde venimos. Son parte de la construcción de nuestra identidad, y es saludable dedicarles al menos unos minutos de cada día. “Mantener contacto” a veces es sinónimo, simplemente, de recordarle a esas personas importantes de nuestra vida, que pensamos en ellas.

Es cierto que las cuentas por pagar, muchas veces no permiten hablar por teléfono o salir tanto como quisiéramos, aunque sólo sea para ver a nuestras personas más queridas. La tecnología, sin embargo, nos permite mantenernos en contacto a bajos costos, cuando el dinero sea obstáculo. Enviar un e-mail, chatear o hacer una videollamada, pueden ser buenas opciones, cuando la distancia sea mucha o el presupuesto ande corto.

7-      Hacer algún tipo de actividad física.

No necesariamente ir al gimnasio o salir de casa, pero sí hacer actividad física. Nuestro cuerpo necesita moverse, y el ejercicio es a la vez saludable para nuestro cerebro.

(Sobre actividad física dentro de casa, he hablado en este artículo)

8-      No permitir que el día gire en torno a otra persona.

Léase esposo, vecina que hace un comentario malintencionado, niño que hace rabietas, o cualesquiera otros. Si queremos que este día sea bueno, debemos enfocarnos en nosotras mismas y en el objetivo que nos hemos propuesto, sin vacilar.

Si permitimos que nuestro cerebro invierta toda su valiosa concentración y energía en pensar una y otra (y otra) vez en un mal episodio del día anterior, un comentario negativo o en alguien que nos ha dejado plantadas, pues esa energía simplemente no estará disponible para usarla en lo que deseamos.

Si el objetivo es el “gran día”, el centro de esas jornada debemos ser nosotras mismas y nadie más. Fácil de decir, un tanto más complicado de hacer. Pero no imposible.

9-      Evitar desgastarnos o entristecernos si las cosas no salen como las pensábamos.

Toda esta cuestión del plan, los objetivos, la buena actitud… Todo suena muy bien, pero ¿y si al final del día, nos damos cuenta que no lo hemos logrado? Sólo queda una respuesta que darnos : mañana es otro día; intentémoslo otra vez…

¿Cuáles son sus herramientas para lograr un “gran día”? ¿Cuáles han sido sus principales obstáculos para lograr un día satisfactorio? Espero sus comentarios…

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