Problemas cotidianos. Soluciones simples.

Ser ama de casa implica un reto de naturaleza diversa…

¿Qué come la gente pobre?

Deja un comentario

Casado

“Casado” costarricense
Fotografía tomada de Costaricantimes.com

Luego de escribir acerca de la problemática financiera que experimentamos en mi familia (en una serie que comenzaré a publicar a partir del 1° de noviembre), recordé inevitablemente una de las preguntas que ha rondado mi cabeza durante todo el tiempo que llevo haciendo esfuerzos por ahorrar en casa: ¿Y la gente pobre, qué come?

En Costa Rica, para los que no sepan, tenemos algo que se llama “salario mínimo”, y es el monto que reciben una gran parte de los trabajadores a cambio de cumplir con sus labores.

El salario mínimo se utiliza como punto de referencia para pagar a los trabajadores menos calificados, como dependientes de tiendas o recepcionistas puros y simples, por poner algunos ejemplos.

Además, se supone que debe tomarse en cuenta al determinar los productos de consumo que se exoneran de impuestos, por constituir la base de la alimentación del costarricense. Actualmente, ese salario mínimo ronda los $520 (dólares americanos).

Un alquiler bastante barato, de una casa sencilla, con dos habitaciones máximo, en una zona de las más baratas del país, podría rondar los $200 a $300.

Eso nos dejaría entre $220 y $320, para cubrir el resto de las necesidades normales de una familia, como el consumo de agua potable, electricidad, alimentación, ropa, transporte, gastos de educación y salud.

De estos puntos, el que más me preocupa es el de la alimentación.

En los medios de comunicación, se ha vuelto cada vez más frecuente la aparición de campañas en pro de una alimentación más balanceada, con el fin de prevenir problemas posteriores de salud.

Sin embargo, los precios de las frutas y verduras, elementos esenciales de esa alimentación balanceada, cada vez con más frecuencia nos hacen caer de espaldas, a punto de un “ataque de cartera”.

Entonces, siendo sinceros, ¿qué tan balanceada puede resultar la alimentación de una familia cuyo ingreso total es un solo salario, el cual, además, apenas supera los $500? Las familias donde los hijos están a cargo de un solo progenitor, o sólo uno de los progenitores trabaja, ¿no tienen entonces las mismas necesidades alimentarias?

Les aseguro que mis mejores esfuerzos por ahorrar, mis piruetas para gastar menos y mis intentos de volver a lo “básico, barato y simple”, jamás lograron que el gasto de mi familia fuese inferior al salario mínimo. Seguía siendo “pobre”, y las deudas no me dejaban dormir, pero el ingreso de mi familia estuvo, durante todo ese tiempo, dependiendo del trabajo de mi esposo, y él es profesional.

Aún esta reflexión acerca de un supuesto ingreso, bordeando el límite inferior de la tabla, es demasiado optimista si se piensa en los “otros trabajadores”.

Con cierta vergüenza, me toca explicar esto: en Costa Rica, donde los trabajadores tienen un respaldo legal bastante amplio, existen, aún así, empleos donde no se pagan los mínimos. Ya sea porque los trabajadores son informales, porque el empresario es un pillo que ha encontrado la forma de burlar los controles del gobierno y las quejas de sus empleados, porque el empleado es extranjero (con frecuencia nicaragüense) y se le amenaza con denunciarlo en Migración si se queja por el mal ingreso… Formas de explotar y subemplear hay mil.

Entonces, estos “otros” trabajadores, los que no ganan ni el mínimo, ¿qué comen?

Si suponemos, como nos dicen las campañas de concientización, que el consumo de alimentos en forma balanceada es la clave de una buena salud, ¿está entonces esa salud condicionada y condenada a medirse por los ingresos de una persona?

Si se ubican además todas estas reflexiones en el marco de una colección cuasi-circense de promesas de campaña electoral, que escuchamos los costarricenses en cada intervención de nuestros políticos en los medios de comunicación, una no puede evitar preguntarse ¿no serían esos políticos, entre los que figura nuestro futuro presidente, quienes deberían estar preocupados por lo que comen -y, especialmente, lo que dejan de comer- los pobres más pobres de mi lindo país?

¿O es que acaso somos solo nosotras, las amas de casa que luchamos cada día por estirar el billete, las que nos cuestionamos estas cosas?

Les dejo este video, donde el candidato que encabeza las encuestas hasta el momento, responde a algunas preguntas sobre el costo de la vida. Escogí esta versión con comentarios, no tanto por la nota de humor, sino para que las personas que no son de Costa Rica, se hagan una idea del valor real de los productos sobre los que versa la entrevista. 

Y para los que son ticos, una invitación a reflexionar muy bien su voto el próximo febrero…

****NOTA: El “casado”, que se menciona en el video, es lo más común para comprar en Costa Rica, cuando toca almorzar fuera de la casa. Es una comida como la de la foto que incluí al inicio del post.

Anuncios

¡Tu opinión me interesa! Comenta aquí...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s