Problemas cotidianos. Soluciones simples.

Ser ama de casa implica un reto de naturaleza diversa…

Las “tragedias” de la delgadez

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¿Quién ha dicho que ser flac@ es sencillo? Mucho se habla del mal trato que la sociedad le da a quienes tienen libras de más, pero ¿y si estás flac@? ¿Es todo color de rosa?

En las sociedad actual, de modas alienantes y trastornos alimentarios a la orden del día, ser “naturalmente” flac@, tener una delgadez “genética”, o lo que algun@s llaman un “buen metabolismo”, tiene sus complicaciones… Aquí, una lista de las cosas que las personas normalmente asumen acerca de quien está delgad@, siempre con algo del humor que busca tener el blog. ¡Ojalá les entretenga!  😉

Estar delgad@

 Odios y rencores: la persona que es naturalmente delgada, suele ser el pararrayos de gord@s acomplejados y fl@cos esforzados. Peor aún si se trata de una comida… Verle comer con la mayor despreocupación, sin contar calorías ni prohibirse el postre, levanta roncha a toda velocidad.

 Comentarios: siempre, siempre, siempre (¡sieeeeeempreeee!) va a haber alguien que te diga “¡Es que estás demasiado flac@!”. Esto, ya sea porque es verdad, o por la salvaje envidia que despierta en algun@s la delgadez natural.

● Sospechas de anorexia: dado que los trastornos alimentarios son lo “in”, en un mundo de la moda que industrializa y vende el aspecto huesudo y desnutrido como un parámetro de belleza, si se está delgad@ un@ es candidato silencioso de padecer anorexia, aunque siempre te verán con lástima por no ser “capaz de confesarlo y enfrentarlo”. Pfff!

 Prejuicios alimentarios: como estás flac@, automáticamente los demás te ponen etiquetas. Asumen que

1) comes poco,

2) que bajo ninguna circunstancia ingerirías ciertos alimentos (me ha pasado más de una vez, comiendo en casa de alguien, que me dice “no te serví ‘X’ en tu plato, porque supongo que no te gusta”), y

3) que si no comes un determinado alimento, es porque te desesperas en cuidar la línea, y no simplemente porque, como les pasa a los demás mortales, hay cosas que no te gusta comer.

 Gimnasio y ejercicio: si de casualidad las malas lenguas se enteran que vas al gimnasio o haces ejercicio, de nuevo caes en la “sospecha de anorexia”. Al parecer, el único motivo por el que una persona delgada puede querer hacer ejercicio y cuidar de su salud, es un trastorno alimentario… La posibilidad de querer estar saludable y fuerte, o de que simplemente te guste el ejercicio, carece completamente de sentido.

 Malas intenciones: si estás delgad@, se asume si llegas a una tienda y pides la talla más pequeña (porque “lamentablemente” es la única que te queda bien), lo haces para fastidiar a l@s gord@s presentes y ofenderles en su dignidad.

 Odio hacia los gordos: si estás delgad@, automáticamente odias la gordura y a los gordos. Si una persona no te cae bien, no es porque sea antipática o te tire mala vibra… es porque estás delgad@ y él/ella está gord@.

¿Y ustedes? ¿Qué situaciones incómodas han vivido a causa de estar delgad@s? Espero sus comentarios…

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