Problemas cotidianos. Soluciones simples.

Ser ama de casa implica un reto de naturaleza diversa…


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Truco para trabajar con niñ@s en casa

Una de las cosas más complicadas en el mundo ( 😉 ) es tratar de sentarse a trabajar en cualquier tarea que requiera quietud y concentración mientras un niño o una niña anda rondando por la casa, ya que lo más normal siempre será  que busque la manera de llamar nuestra atención.

Trabajar con hijos en casa

Hablar con un@ pequeñín@ y pedirle que nos dé el espacio para trabajar, ya sea por una hora o por cinco minutos, puede convertirse en un verdadero circo Sigue leyendo

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El mundo no se acaba cuando sos mamá

El mundo no se acaba cuando sos mamá

Luego de la celebración del Día de la Madre, siempre me quedo con la misma reflexión revolotéandome la cabeza: ¿es necesario “darlo todo” para ser una buena mamá? Sigue leyendo


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El reto de la “ama de casa eficiente”

Ama de casa 'eficiente'

Sí. Ya sé que usted ha querido parecerse a Samantha Stevens en “Bewitched”, o más recientemente a Bree Van De Kamp en “Desperate Housewives”.

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La “Ley de los Mínimos”

Este blog está dedicado a las amas de casa.

Por ello, me resulta importante dejar clara una cosa: hasta el día de hoy, NO SOY UNA “AMA DE CASA PERFECTA”. Nunca lo he sido. No aspiro a serlo. Y, probablemente nunca lo seré. No me interesa hacerles creer que lo soy, ni tampoco ofrezco en el blog las herramientas para serlo.

Por esa misma razón, en diversas oportunidades, he hablado acerca de dar lo mejor de una misma, sin que eso se convierta en obsesión.

Pero, ¿cómo consigue una ama de casa dar “lo mejor de sí” sin llegar a límites obsesivos? ¿Cómo podemos dar lo mejor de nosotras mismas, teniendo tanto trabajo en casa?

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Conclusiones acerca de la experiencia con mi sobrino

Tengo varias cositas que decir acerca del experimento con mi hermoso sobrino…

Me ha llegado esta experiencia en un momento de mi vida muy particular. La relación que tengo a estas alturas con mi hijo, el haber aprendido ya a manejar ciertas situaciones con él, mi edad, entre otras cosas, me hubieran hecho pensar que estaba lista para tener otro hijo. Hasta que me involucré en este ejercicio…  😉

Siempre he contado con la ayuda incondicional de mi mamá para estos efectos. Si hay que cuidar de mi hijo por unas horas para que yo pueda hacer mis cosas, ella siempre está dispuesta.

Pero se juntaron varios fatores que hicieron imposible que ella me ayudara mientras me hice cargo de mi sobrino.

Entonces, aunque mi hijo va a la escuela unas horas en las mañanas, con el bebé aquí me mantenía demasiado ocupada, y en tres semanas no tuve casi tiempo para hacer mis cosas normales, como las compras o el gimnasio.

Incluso, la casa estuvo sumida en un “caos adicional” al que suele generarse, debido a esta falta de tiempo, ya que fue aquí donde me hice cargo de él.

Mis manos estuvieron atendiéndolo casi a todas horas mientras lo cuidaba, mis brazos cargándolo. Mi espalda se maltrató por la falta de costumbre, y mis brazos quedaron pesados y doloridos los primeros días. Muchos objetos iban quedando tirados en el camino, porque la atención que él me requería -en especial cuando estaba de peor humor- hizo que me enfocara sólo en él y dejara lo demás de lado. Ya había olvidado lo que se sentía no poder hacerte cargo ni de lavar un plato porque el bebé no deja de llorar mientras lo haces.

Creo que no tendré otro hijo por el momento. Voy a seguir disfrutando de las cosas lindas que logro compartir con mi pequeñito, por un rato más… 🙂

Entendí, sin embargo, que el amor es un lenguaje diverso, que no puede medirse o explicarse con los mismos criterios que otros…

Hasta ahora, no había tenido mucho tiempo de estar con él. Mi hermana no trabajó desde su nacimiento hasta ahora, y le da el pecho, así que él se había mantenido muy pegado a ella. Y, en las visitas que ella me hacía o que yo hice a su casa, él prefirió quedarse con ella por obvias razones, así que lo había tenido poco tiempo a solas.

Sin embargo, conforme pasaron los días, mi “amor de tía” pareció convencer a mi sobrino de dos cosas:

1- De que no iba a hacerle daño, que podía acercarse a mí, tocarme, acariciarme y pedirme lo que necesitaba. Incluso, que yo iba a respetar cuando dijera que no quería algo en particular.

2- Que no había motivos para desesperarse o temer. Mamá siempre volvería.

En estos días, mi hermana y su esposo salieron de mi casa “en fuga”, es decir, aprovechaban un descuido del bebé para irse sin ser vistos. Y parece que al bebé eso le causó algún nivel de inseguridad, porque entonces comenzó a llorar en cualquier lugar donde simplemente estacionaran el carro y bajaran de él. Siempre he escuchado que no debe hacerse esto a los niños, pero con esta experiencia definitivamente se comprueba que no es recomendable.

Mi hijo supo siempre que yo lo iba a dejar “solito” (evidentemente, al cuido de una persona adulta) por unas horas, cuando lo hacía. Es decir, yo me despedía de él con alguna palabra -una palabra que, tarde o temprano los niños, aun los más pequeños, terminan asociando con la despedida- y me iba enseguida. Debo decir que él nunca tuvo esos ataques de pánico e histeria que yo le vi a mi sobrinito esta vez, y eso obviamente me hizo las cosas más fáciles durante el tiempo que él todavía no hablaba o no hablaba mucho. Pero sigo creyendo que la despedida frente a frente, es decir, que al niño le quede claro que te vas un rato pero de fijo vas a volver a recogerle, es lo más saludable. Eso les da seguridad y les ayuda a tener un poco más de paciencia mientras regresas. A mi hermana le dije, pero ella prefirió seguir usando la “técnica de la desaparición”. Ni modo, yo respeto…

Finalmente, puedo decir que esta situación que he vivido con el bebito, me hizo conocerlo un poco mejor, disfrutarlo como bebé y como sobrino, y poner en práctica la paciencia que he acumulado con gran esfuerzo a causa de lo que he aprendido con mi hijo.

Aunque, como ya dije, no pienso tener un bebé por el momento, porque todavía mi hijo y yo no estamos maduros como para intentarlo, sí creo que cuando lo haga, cometeré menos errores que la primera vez, seré quizá una “mejor mamá” en segunda ronda de lo que fui en la primera.

Y, de la experiencia de mi hermana, aprendí que muchas veces quien no está preparada para la separación es una, y no los bebitos: si mamá logra mantener la calma, el bebé puede enfrentar las cosas con mayor tranquilidad también.

Me alegra mucho haber tenido la oportunidad de ayudarla en esta ocasión. Sé que logré transmitirle una tranquilidad cuando conseguí que el bebé y yo nos adaptáramos. Es también una de las cosas bonitas de tener hermanas: hay una complicidad que no tiene precio. 🙂 Además, sé que ella ha quedado muy agradecida y que sabe muy bien que lo hice con todo mi amor.

Me queda, sin embargo, la preocupación de ver acercarse el momento de volver a trabajar (quizá este año, quizá a inicios del próximo) y tener que enfrentar una separación de mi hijo de ese tipo, por periodos largos y dejando en manos de alguien más algunas cosas que hasta el momento sólo yo hago aquí en casa. Quisiera tener un clon…

PD: Me da una honda envidia (una envidia que sólo una mujer puede comprender) ver a mi hermana y a mi sobrino mientras él toma el pecho. Es una de las cosas más lindas de ser mamá.


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Día 7

El bebé se puso muy mal hoy cuando mi hermana se iba, casi como el primer día.

Y ella obviamente se puso muy triste y se preocupó, a fin de cuentas es su mamá. Se estresó mucho, y supongo que eso también ayudó a que él entrara en crisis más fácilmente.

¡Pobre! Yo de verdad que la entiendo… Yo tuve que dejar a mi hijo cuidando en guardería con apenas dos meses, para poder continuar con los estudios que estaba a punto de terminar en aquel momento. Y no hay nada tan triste como irse y dejar al bebé llorando.

Mi sobrino está más grandecito. Y eso hace las cosas más difíciles. Porque un bebé de dos meses lo cambias de brazos de una persona a otra y casi que ni se entera. Pero con él, que se da cuenta de todo, es casi imposible que deje de percibir que su mamá o su papá están a punto de irse, porque ella coge el bolso, o él recoge sus llaves del carro y cosas así.

A pesar de eso, fue sencillo calmarlo y conseguir que comiera después de que ella se fue, porque como he mencionado, el niño ya está bastante cómodo conmigo.

Yo intenté calmarla un poco, así que la llamé a su celular, y le dije: “El bebé está tranquilo, ya está comiendo. Quédate en paz”

Pero ella me dijo que estaba en un gran dilema, sobre si estar con el niño hasta esta edad en lugar de dejarlo cuidando desde más pequeño había sido lo más acertado o no. O si volver al trabajo había sido acertado o no.

Es uno de los grandes dilemas de una mamá. Y es doloroso tener que resolverlo.

Yo misma pienso que en algunos meses voy a tener que dejar la casa y comenzar a trabajar. Mi hijo ya asiste a un maternal, pero es un ratito muy pequeño en el día, y yo estoy aquí para ir a dejarlo hasta la puerta, y para ir a recogerlo a la salida. Yo preparo sus comidas, lo baño y lo atiendo en todo mientras mi esposo no está. ¿Qué pasará con él y conmigo cuando yo ya no esté aquí?


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Días 5 y 6

La experiencia con mi sobrino se ha convertido en un éxito, al menos en algunos sentidos.

Él todavía no está de acuerdo con que papá o mamá lo dejen aquí en mi casa y se vayan. Y en eso estoy totalmente de acuerdo con él: nada peor que resignarse así tan fácil. Así que sigue dando la guerra a la hora de la separación, con ese instinto de supervivencia que los niños tienen intacto.

Pero ya no tiene miedo. Y eso me hace sentir la tía más feliz del mundo…

Hemos pasado ratos deliciosos, abrazados (él es muy cariñoso a pesar de su corta edad), leyendo cuentos, experimentando cosas que para él son totalmente nuevas…

Mi hijo celoso de verme así. Yo trato de ser la misma con él y todo, pero parece que le cuesta asimilar la posibilidad de que me sonría con alguien más. 😉

Eso sí, me agota mucho andar detrás suyo todo el día. Y cargarlo… Ya no estoy acostumbrada a cargar a un niño tanto tiempo.

Mi hijo ha estado enfermito ayer y hoy, así que no ha ido a la escuela y se ha hecho más necesario conciliar los intereses de ambos a lo largo de las horas que el bebé ha estado conmigo.

He sacado algunas conclusiones de mi experimento, pero hablaré de ellas cuando haya terminado todo.